Por qué el aburrimiento es bueno para la creatividad de tu hijo
Cuando un niño dice «no sé qué hacer», la mayoría de los adultos corremos a llenar el silencio con una pantalla o una actividad dirigida. En el estudio hicimos lo contrario durante un ciclo completo: dejamos diez minutos sin instrucciones al inicio de cada sesión.
Lo que observamos fue consistente. Las primeras dos semanas hubo quejas; después, los niños empezaron a inventar juegos, a negociar reglas entre ellos y a llegar con ideas propias al proyecto del día. Aquí explicamos cómo replicar ese espacio vacío en casa sin culpa.





